La leyenda de la Peña de los Enamorados en Antequera
Una historia de amor prohibido en tiempos de frontera
En tiempos de la Reconquista, cuando Andalucía era tierra de fronteras, batallas y culturas enfrentadas,
nació una de las leyendas más hermosas y trágicas de la provincia de Málaga:
la historia de la Peña de los Enamorados.
Un relato que une amor prohibido, valentía y un destino inevitable.
Un encuentro inesperado en la Antequera árabe
Pocos años antes de la conquista cristiana de Antequera, un soldado del rey Fernando cayó prisionero
en un pueblo cercano. Fue encerrado en las mazmorras de la alcazaba, donde esperaba su destino sin esperanza.
Una mañana, la hija del rey moro, una joven de belleza deslumbrante llamada Tazgona,
bajó a las celdas. Al cruzar su mirada con el soldado cristiano Tello, ambos quedaron
atrapados por un amor tan intenso como imposible.
Desde aquel día, la princesa buscó cualquier excusa para descender a las mazmorras. Entre susurros
y planes secretos, los dos jóvenes comenzaron a imaginar una vida lejos de la guerra y de los muros que los separaban.
La huida: amor contra dos reinos
Tazgona y Tello sabían que su unión era impensable para ambos mundos. Ni cristianos ni musulmanes habrían aceptado
aquel amor. Aun así, una mañana decidieron escapar juntos, con el amor como única arma.
La noticia de la fuga llegó pronto a oídos del rey moro, que encabezó un batallón para perseguirlos.
Para colmo, ese mismo día las tropas cristianas asediaban Antequera, cerrando cualquier vía de escape.
Los amantes quedaron atrapados entre dos ejércitos, dos culturas y dos destinos que no les permitían estar juntos.
La Peña de los Enamorados: el último refugio
Sin salida posible, Tazgona y Tello corrieron hacia una enorme peña que se alza imponente sobre la llanura,
visible desde todos los caminos que llevan a Antequera. Allí, en la cima de aquella roca afilada,
tomaron la decisión más dolorosa y valiente de sus vidas.
Antes que separarse, prefirieron lanzarse al vacío, cogidos de la mano.
Cuando los dos reyes —el árabe y el cristiano— llegaron al lugar, encontraron los cuerpos de los jóvenes
unidos en la muerte. La visión fue tan sobrecogedora que ambos monarcas, conmovidos, decidieron detener
cualquier lucha por la ciudad de Antequera.
Un símbolo eterno de amor y libertad
Desde entonces, la montaña recibe el nombre de Peña de los Enamorados, y su silueta
—que muchos comparan con el perfil de un rostro dormido— se ha convertido en un símbolo de amor imposible
y de la unión entre culturas.
La leyenda sigue viva en la memoria de Antequera y de toda Málaga, recordando que, incluso en tiempos de guerra,
el amor puede cambiar el destino de un reino.
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